lunes 21 de noviembre de 2011

UNDER THE HORSE'S FEET

Desde hace algún tiempo, me tratas diferente. Y tú me dices que es esa estúpida manía mía persecutoria. Quizá. Pero cuando me llamas 'apestado', ¿cómo crees que me siento? ¿igual? Sé que en parte yo he provocado la debacle de los sentimientos, pero lucho porque no sea así. Trastornos vienen, trastornos van. Y no soy capaz de mirarles a los ojos, no soy capaz de dar la cara ¿a qué cuernos me vienes tú a reprochar nada? Cada uno tiene sus propios demonios y los míos simplemente son evidentes. Tienen nombre y recetario fuera de la Seguridad Social. Vale, sí, algunos aún están incluídos. No te sientas mal por tratarme de manera diferente. Ya lo he asumido. Lo que no entiendo es que no comprendas que yo lo haga contigo ¿o acaso te pensabas que ésto sólo era un billete de ida, como las llamadas de teléfono? No. Se acabó. Doy con el puño en la mesa y me rebelo. No quiero ser un apestado que no comprende como ha llegado a serlo. No quiero ser literatura de nadie, ni una anécdota mal contada. Me rebelo y cojo el timón de mi vida. Tú no estás en ella si no quieres. No puedes hacer nada. Sólo quererlo o no. Los pasos los damos los dos, pero no sé cuál es tu dirección. Ni me interesa saberlo. Tengo que empezar a andar como un apestado orgulloso de serlo. Quizá sí es mi maldita manía persecutoria. Quizá un ego malherido. Quizá es un cóctel de todo ello que no he digerido. Siempre me sentó un poco mal el alcohol. Y sí, para eso también tengo receta.

The Snowstorm, by J.M.W. Turner.

2 comentarios:

Andreu dijo...

Pensa que, sempre, després de la tempesta arriba la calma. Quan deixa de ploure, here comes the sun i la llum t'ajuda a veure-ho tot una miqueta més clar.
Salut!

Anabel dijo...

Gràcies, Andreu, però no era real, era una reflexió que em va venir d'una altra conversa que vaig caçar pel carrer :D
The sun always comes at the end!