Mi padre me cuenta durante una fugaz visita que hoy ha ido a Pl. Catalunya, el epicentro de las protestas en Barcelona del movimiento llamado #15m. Le brillan los ojos. Mi padre es ex-sindicalista de acción y rojo de corazón. Cada día se indigna más, tanto que a veces le tenemos que recordar que a nosotros ya nos ha convencido y que la tele no le oye sus quejas. Ha participado en una asamblea, le han escuchado atentamente y le han aplaudido sus palabras. Creo que no le pueden haber hecho mejor regalo de cumpleaños -le quedan quince días para los 65-. Mis padres vinieron, junto mi hermana, mis sobrinas (su primera mani, qué ilu!) mi tía, mi prima y mi marido, a la manifestación del día 14 contra los recortes de la Generalitat. Mis padres siempre me han trasmitido ciertos valores que me hace sentirme orgullosa de ellos, de su manera de ser y de actuar. Son generosos con los demás -"por eso nunca tenemos un duro"-, no les mueve el interés y tienen un sentido muy objetivo de la justicia. Qué agradecida estoy de haber crecido en un ambiente así, por muchos motivos.
Respecto a hoy, lo cierto es que el ver a esa cantidad de gente tan diferente, con tantas ideas diferentes charlando en un contexto tan surrealista -pobres palomas, que no entienden de donde ha salido tanta gente-, emociona. No me malinterpretéis. No es que la plaza Catalunya sea surrealista, pero se ha convertido en una pequeña ciudad y funciona como tal, y sorprende verla de una manera tan diferente a como es habitual.
¿Cuál es el problema, entonces? Que alguien se ha dejado los bastoncillos de los oídos en la estantería del supermercado. Oir a los políticos hablar demuestra lo mucho que va a costar cualquier cosa. Cuando cada uno intenta sacar rédito de un movimiento popular que nada tiene que ver con ellos y lo tiene que ver todo, mal vamos. Pero creo que más de uno se tiene que ir a dormir con una tila de más, revolviéndose en su cama del reino de los intocables más de lo normal. Seguro que más de uno hoy está mordiéndose las uñas por lo que pueda pasar mañana en las urnas. Me alegro. También creo que ésto es un principio, y me ha alegrado saber que la acampada va a seguir como mínimo hasta el 15 de junio. Ésto no acaba mañana, debe ser la semilla de algo más grande. Espero.
Y por primera vez desde que puedo votar, el día de reflexión lo he pasado realmente reflexionando. Siempre he votado al mismo partido, pero este año creo que le voy a ser infiel. Creo que no lo voy a poder decidir hasta que tenga las papeletas delante, pero mi antiguo compañero del pupitre de atrás se va alegrar mucho, creo.
Éste es un post para agradecer a todos los acampados en todas las plazas de España su esfuerzo por los que sólo hemos ido de pasada. Pero sobre todo, es un post para mi padre, por hacerme partícipe de su espíritu inconformista.

Respecto a hoy, lo cierto es que el ver a esa cantidad de gente tan diferente, con tantas ideas diferentes charlando en un contexto tan surrealista -pobres palomas, que no entienden de donde ha salido tanta gente-, emociona. No me malinterpretéis. No es que la plaza Catalunya sea surrealista, pero se ha convertido en una pequeña ciudad y funciona como tal, y sorprende verla de una manera tan diferente a como es habitual.
¿Cuál es el problema, entonces? Que alguien se ha dejado los bastoncillos de los oídos en la estantería del supermercado. Oir a los políticos hablar demuestra lo mucho que va a costar cualquier cosa. Cuando cada uno intenta sacar rédito de un movimiento popular que nada tiene que ver con ellos y lo tiene que ver todo, mal vamos. Pero creo que más de uno se tiene que ir a dormir con una tila de más, revolviéndose en su cama del reino de los intocables más de lo normal. Seguro que más de uno hoy está mordiéndose las uñas por lo que pueda pasar mañana en las urnas. Me alegro. También creo que ésto es un principio, y me ha alegrado saber que la acampada va a seguir como mínimo hasta el 15 de junio. Ésto no acaba mañana, debe ser la semilla de algo más grande. Espero.
Y por primera vez desde que puedo votar, el día de reflexión lo he pasado realmente reflexionando. Siempre he votado al mismo partido, pero este año creo que le voy a ser infiel. Creo que no lo voy a poder decidir hasta que tenga las papeletas delante, pero mi antiguo compañero del pupitre de atrás se va alegrar mucho, creo.
Éste es un post para agradecer a todos los acampados en todas las plazas de España su esfuerzo por los que sólo hemos ido de pasada. Pero sobre todo, es un post para mi padre, por hacerme partícipe de su espíritu inconformista.

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