viernes, 30 de octubre de 2009

THIS IS HALLOWEEN!

In this town we call home
Everyone hail to the pumpkin song...


Have a spooky and terrific Halloween

lunes, 26 de octubre de 2009

NADIE DIJO QUE FUERA FÁCIL, por A. Pérez Reverte

Hace un tiempo, Juanpe me mandó el link a este texto que Pérez Reverte escribió para su página web.
Este texto me encantó y hoy, leyendo el post en el blog de una alumna, lo he recordado. Lo he buscado y se lo he mandado, para que sus palabras, un día para que fueran mías, fueran suyas también. Para la gente de dormir inquieto, peligrosa y viva.

Todo el mérito es tuyo; tienes mi palabra de honor.
Quizá el botín de tan larga campaña –y lo que te queda todavía– no sea lo dorado y brillante que uno espera cuando la inicia, a los doce o trece años, con los ojos fascinados de quien se dispone a la aventura. Pero es un botín, es tuyo, es lo que hay, y es, te lo aseguro, mucho más de lo que la mayor parte de quienes te rodean obtendrán en su miserable y satisfecha vida. Tú has abordado naves más allá de Orión, recuerda. Tienes la mirada de los cien metros, esa que siempre te hará diferente hasta el final. Fuiste, vas, irás, esos cien metros más lejos que los otros; y durante la carrera, hasta que suene el disparo que le ponga fin, habrás sido tú y habrás sido libre, en vez de quedarte de rodillas, cómoda y estúpida, aguardando.

Ahora sabes que todo merece la pena. La larga travesía por ese mundo de méritos numéricos y ausencia de reconocimiento, donde te viste obligada a arrastrar contigo al niño de papá, al tonto del haba, al inútil carne de matadero, con tal de llevar a buen término el trabajo para el que te bastabas en solitario. Has crecido y sabes que las oportunidades no estaban en los otros, sino en ti. Que no había nada malo en aquella chica tímida que se llevaba libros a las horas libres de tutoría; que buscaba la mirada de los profesores inteligentes, no para hacerles la pelota, sino por sentirse cómplice y no estar sola. La jovencita que sobrecargaba la mochila con El guardián entre el centeno o El señor de los anillos, que en la excursión del cole a Madrid prefería ver el Planetario, el Prado o el Reina Sofía a dejarse la garganta en el parque de atracciones. Que se enfrentaba a la hostilidad de compañeros cretinos porque era la única que había leído las Sonatas de Valle-Inclán o sabía quién era Wilkie Collins. Ahora que miras hacia atrás con madurez, comprendes que cada vez que alguien ninguneó tu forma de ser, te insultó, te miró por encima del hombro, no hizo sino precipitar tu aprendizaje y tu lucidez. Tu certeza de ser mejor, más despierta y diferente.

Mírate ahora. Qué lejos estás de tanto borrego y tanto buey. Entras en la edad adulta sin que nadie pueda imponerte una sonrisa falsa cuando el mundo y su estupidez, su envidia, su mezquindad, te hagan fruncir el ceño. Ahora tienes la certeza de que no te equivocaste, y de que la niña callada en el banco del fondo puede ser vengada por la mujer que hoy la recuerda. Sabes ya que puedes ser feliz a tu manera y no a la de otros, con tus libros, con tus películas, con tu familia, con esos amigos que no sabes cuánto tiempo van a durar y por eso aprecias tanto, con la mirada serena que ahora posas a tu alrededor, en la calle, en el trabajo, en la vida. En la muerte. Ahora sabes que la virtud, en el más hondo sentido de la palabra, está en ese aguante de tantos años, cuando cerca estuvieron de convertirte en otra. Comprendes al fin que los malos profesores son un accidente sin demasiada importancia, pues eres tú quien aprende; y la vida, incluso con sus insultos, con sus malvados, con sus tragedias, con sus reglas implacables, la que te enseña. Nadie dijo que fuera fácil.

El otro día fuiste a ver Salvador y saliste del cine asombrada, llorando. No por la película, ni por la suerte del protagonista, sino por la certeza de que los ideales de aquel muchacho ya no tienen sentido, porque ninguno los sustituye ahora, porque la gente de tu edad se divide en dos grandes grupos: una minoría de analfabetos desorientados, pasto de demagogia barata en manos de políticos sin escrúpulos, y una masa inerte cuya única aspiración es salir en Gran Hermano o ponerse hasta arriba el sábado por la noche; jóvenes con garganta y sin nada que gritar, que se irían por la pata abajo puestos en la piel de Salvador Puig Antich, o a los que, viendo El crimen de Cuenca, la sola visión del garrote vil haría cerrar los ojos con escalofríos en la nuca. Pero tus lágrimas, amiga, demuestran que tienes razón. Que no te equivocaste al amar al conde de Montecristo y al Gabriel Araceli de Galdós, al buscar el secreto genial de un soneto de Borges o Quevedo, al transitar, jugándotela, por los senderos sin carteles luminosos en los pasillos oscuros de la Historia. Al hacer de cada esfuerzo, de cada miedo, de cada desengaño, de cada ilusión y de cada libro, un martillo con el que picar los muros espesos que te rodean.

Y si algún día tienes hijos, intenta que sean como tú. Como esos tipos flacos de los que hablaba Julio César, a la manera de Casio: gente de dormir inquieto, peligrosa y viva. La que quita el sueño a los apoltronados y a los imbéciles.

miércoles, 14 de octubre de 2009

BITS AND BOBS

Grabando en la radio. Acaba de sonar Stéphane Grappelli (Swing 42) y ahora suena Chick Corea (So in Love). Ocho minutos para no despegarse de los auriculares y dejar que mis dedos, por fin después de mucho tiempo, vuelvan a teclear una entrada.

Llevo unos días, en los que por varios motivos, he viajado mucho en moto -alguna ruta, algún encargo rápido, maneras de evitar tráfico...-. Como no soy yo la que la lleva (por si os habíais asustado), las sensaciones han sido varias. En la moto, llega un punto, no sé si muy trascendental o no (pero con el tema de fondo sí lo parece) en el que sólo tienes delante al viento, al paisaje, y la única voz es la de nuestro pepito grillo particular. Ni música, ni distracciones de conducción, que de eso se encargan otros. En esos momentos, en los que no podía escribir ni posteriormente recordar casi nada, escribía posts mentales para compartir con los que venís a mi rinconcito a leerme. Llevaba unos días con un título para una entrada, "Tratado de la Estupidez", en la que, para no preocuparos, empezaba yo de protagonista. Ahí anda, medio aparcado, esperando el tiempo necesario para que me siente un ratito más largo y lo escriba. Nada personal, aunque lo parezca, pero aún llegan momentos en la vida en la que me sigo sorprendiendo a mí misma y la gente de mi alrededor. Gran capacidad de sorpresa en un medio poco sorprendente, como nos pasa a mi compi Aitor y a mi en la radio. Supongo que, en el fondo, es bueno tener esa capacidad, y el problema sería no reaccionar ante cosas que incluso uno hace.
BSO: Ella & Sinatra, The Lady is a Tramp
Otra de las entradas se iba a titular "Estigma". Aunque iba bastante relacionada con el post aún por escribir de la estupidez, de nuevo la mía. Como la mayoría sabéis, tengo problemas en la matriz. En muchos días, más que evidente. Este verano, dos de las vecinas de siempre de Barberà me hicieron la pregunta. En el insti, después de algunos (vale, algunas) compis, ya lo han hecho niñas de mi tutoria. Y como no, el sentimiento es de decepcionar ¿pero yo? es lo que pienso luego. Bastante tengo con lo mío, para que me sepa mal las respuestas. mi querida CB me da achuchones cariñosos en los pasillos, y sé que es de los más sinceros que me dan, pues hablamos de médicos y nos quedamos las dos cortas. Hartitas, nos tienen. Y alrededor, claro, no paran de nacer rosadas y hermosas criaturas que nos recuerdan que me siento protagonista de obra de Lorca. Hartita, sí, pero qué ganas de verlos y que me enchufen de nuevo la anestesia, a pesar de lo que eso conlleva. Hoy es uno de esos días en los que tengo la sensación de que peso doscientos kilos (¿o es que ya los peso?). Así que el estigma es mío, sólo mío, porque intento que en mi vida diaria no me arrastre, aunque sé que preside durante casi las 24 horas grandes momentos. En fin, que la próxima vez que nos veamos, veréis que tengo más pancheta, pero que son gajes del oficio hasta que el oficio del bisturí no lo remedie.
BSO: Alicia Keys & Alejandro Sanz, Looking for Paradise
Otro título para otra entrada era "Paisajes/Atardeceres". También los que he visto estos días desde la moto. El domingo de ruta por carreteras de Berga, donde el otoño, a pesar de las temperaturas, hacia su presencia en el color de las hojas, las primeras en demonstrar que sí, que el otoño ha llegado. En los campos que existen, en los "pixapins" cazando cualquier tipo de seta, en la fiesta del pueblo donde enseñan canciones infantiles para distinguirlos (qué de ciudad me sentía), en el olor a abono en los campos, con sus vaquitas para cerciorar de dónde surgía el olor. Experiencias de urbanita en contacto con la naturaleza, ahora que casi parece que vivo en el campo. Los atardeceres....ayer, ocho de la tarde, volviendo de Sabadell, carretera de Sant Quirze a Rubí, el cielo era una masa naranja con las luces de la carretera marcando la cruda realidad de la ciudad. Increíble espectáculo que reservé en la pupila para días más malos.
BSO: Eric Bénet: Cracks of my Broken Heart
El trabajo y la familia, bien gracias. La verdad es que si quisiera, podría pasarme el día entero haciendo cosas del insti. Pero no quiero. Así que intento ponerme horarios y cumplirlos, desconectar, vivir. Y eso de ser seminueva, me hace sentir como en casa. Con los de ayer y con los de hoy. Suerte tengo de trabajar en lo que quiero, aunque me lleve más de un disgusto. Supongo que si no me importara lo que hacen mis alumnos, no me disgustaría. O aún tengo que aprender a dejarme los problemas en clase. En fin, que se me acumulan los exámenes ya por corregir ¡yupiie!
BSO: Common & D'Angelo, So Far to Go
Y....cosas que son informaciones no públicas hasta que lo sean, pero en los que el corazón ya no da vuelcos. A veces parece que nada puede ser más perfecto. Y sí, todavía hay más perfección. Parece que se va equilibrando la vida, por un lado, pequeños sufrimientos, por el otro, grandes alegrías. Como tiene que ser ¿no? Y toquemos madera, por lo que pueda pasar. Grandes momentos que aún estan por llegar se me acumulan en la imaginación, recordando las palabras del profesor, la expectativa siempre supera la experiencia. Pero aquí no, aquí no puede ser así.
BSO: India Arie, Strength, Courage & Wisdom
Lo que tiene que ser, será. Y lo que fue, bien estuvo. Sonriendo, a ver si la contagio.
Fuerza, Valentía e Inteligencia. Lo demás, creo que ya lo tengo.

martes, 13 de octubre de 2009

PHENOMENAL WOMAN, by Maya Angelou

Pretty women wonder where my secret lies.
I'm not cute or built to suit a fashion model's size
But when I start to tell them,
They think I'm telling lies.
I say,
It's in the reach of my arms
The span of my hips,
The stride of my step,
The curl of my lips.
I'm a woman
Phenomenally.
Phenomenal woman,
That's me.

I walk into a room
Just as cool as you please,
And to a man,
The fellows stand or
Fall down on their knees.
Then they swarm around me,
A hive of honey bees.
I say,
It's the fire in my eyes,
And the flash of my teeth,
The swing in my waist,
And the joy in my feet.
I'm a woman
Phenomenally.
Phenomenal woman,
That's me.

Men themselves have wondered
What they see in me.
They try so much
But they can't touch
My inner mystery.
When I try to show them
They say they still can't see.
I say,
It's in the arch of my back,
The sun of my smile,
The ride of my breasts,
The grace of my style.
I'm a woman

Phenomenally.
Phenomenal woman,
That's me.

Now you understand
Just why my head's not bowed.
I don't shout or jump about
Or have to talk real loud.
When you see me passing
It ought to make you proud.
I say,
It's in the click of my heels,
The bend of my hair,
the palm of my hand,
The need of my care,
'Cause I'm a woman
Phenomenally.
Phenomenal woman,
That's me.